martes, 4 de noviembre de 2008

No te vayas...

Sus brazos me apretaban fuertemente contra su pecho pero sin hacerme daño, haciéndome sentir Que mis problemas se esfumaban al contacto con su piel...
Sus palabras susurradas en mi oído, me hacían estremecer mientras retorcía su camisa entre mis manos...

-Hazme un favor...-le dije en un susurro casi imperseptible.

-Pídemelo...

-Sigue vivo...- en ese momento, sus brazos hicieron mayor presión alrededor de mi cuerpo, como si Quisiera abarcar con ellos todo mi ser.

-Lo haré... Me Quedan demaisadas cosas que terminar aQuí, a cual más cruel...

-Para mi es suficiente mientras exista una sola razón por la Que te Quedes...

-Existen más... - hizo una pausa y cnotinuó hablando. - Te dije Que no te dejaría sola...

-Si, pero tu me enseñaste Que todo es relativo...- seguimos abrazados, sin relajar por un segundo ninguno de los músculos de nuestros brazos.

-No entiendo porQué sigues a mi lado...

-Quieres Que te diga la verdad?... Yo tampoco, pero algo tengo seguro, no pienso abandonarte mientras me Quede aliento...

-No merezco tanto la pena...

-Eso lo decidiré yo...- entonces, me apartó de él y me obligó a mirarle a los ojos. - Además - Continué hablando sin apartar la mirada - creo Que eres una de las pocas cosas en mi vida Que merecen la pena...

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pasión etérea


En su pelo sedoso se colaban algunas gotas de agua, cristalizadas, como fresco rocío en las flores…
Su piel clara estaba adornada con plateadas escamas Que relucían contra el sol, con aQuellos ojos rasgados y grandes, Que eran el reflejo de un cielo limpio y cristalino.
Estaba acostado en la orilla del lago, salpicado por la fuerza del agua al caer por la cascada…
Perdido en sus pensamientos, tocó levemente el agua, acariciándola suavemente…
Sintió Que sus dedos se entrelazaban con un cuerpo extraño, con otra mano perdida en el agua, como alguna sirena escondida en las profundidades Que Quisiese llevárselo para mantenerlo allí…
Miró en el lago, pero sólo veía su reflejo claro, como en un espejo rodeado por un esponjoso marco de espuma…
Ni rastro de aQuel ser Que había tocado…
Sintió la suave brisa Que era su aliento, húmedo y dulce…
Unos brazos lo abrazaron y lo hundieron en el agua, arrastrándolo a las rocas Que había tras la cascada…
Y allí la vio…
Su cuerpo blanco…
Perfectamente tallado…
Como una nube moldeada con el cuerpo de una diosa…

La ninfa de espumoso cabello lo depositó sobre las rocas…
Sus ojos como dos esmeraldas brillaban con el tenue resplandor del sol…
Él estaba petrificado ante tanta belleza y la miraba como si en la noche, las estrellas se hubiesen apagado y ella deslumbrara con su propio fulgor…
Y aunQue parecía frágil, estrechó su cuerpo entre sus brazos, Queriendo hacerla suya y no se deshizo como él pensaba…
Permaneció allí, pegada a su cuerpo Que temblaba de excitación…

Se besaron si palabras de por medio, como si hubiesen esperado ese momento hacía siglos, saboreando el dulce sabor de sus labios…

Se levantó de las rocas y la escondió en una peQueña gruta, celoso de los coloridos peces del lago, testigos del cargado ambiente…

La pasión se leí en sus rostros, con los labios desenfrenados pidiendo más y más…
Ella le susurraba sentidas palabras mientras él no descuidaba su frágil cuello…
Sus piernas, entrelazadas a la cintura del dragón, se apretaban cada vez más mientras se sentía el calor y el olor a lujuria…
Él recorría con su mano izQuierda la curvatura de su espalda mientras le besaba el pecho, con la cabeza de ella hacia atrás, mordiéndose el labio inferior…

La depositó en el empedrado suelo para besarle el vientre y dibujar y desdibujar con su lengua el contorno de su ombligo…
Subió hasta sus labios…
Sus lenguas luchaban una contra la otra por sobrevivir en aQuella intrincada pelea…
Entonces, él se separó para mirarla con los brazos apoyados a cada lado de su cabeza…
Sonrió maliciosamente mostrando sus peQueños colmillos nacarados…
Y ella gimió…
Entró con fuerza y ella, dejándose llevar por la pasión embriagadora, le clavó las uñas en la espalda, con la sangre escarlata desbordándose a su paso…
A los gritos de ella, se sumaron los rugidos de él…
Sus cuerpos se mezclaban cada vez Que el entraba con más ganas…

Al acabar, su cuerpo cayó sobre ella, rodeando su cintura con los brazos…
Ella respiraba agitadamente…
Él, cuando se recuperó besó sus labios…
Su cuerpo estaba ardiendo, como si una extraña fiebre estuviese atacando el cuerpo de la joven…

Pocos minutos después, su cuerpo etéreo se evaporó entre los brazos del enloQuecido dragón, Que rugía furioso llamando a la causante de sus cicatrices.

jueves, 30 de octubre de 2008

Quizás no exista el mañana...


El susurro de un lamento corrompe mi interior...
Secuelas de un gemido intenso me recorren con fervor...

Y sus gritos...
Silenciados por los espinosos labios de su amante...
Quien la besa intensamente para calmar su dolor...

Inscrito en su pecho está el ardor de una llama Q se apaga...
Y sus venas secas se comienzan a hinchar de dulce sangre...


Sus instintos, celosos de las manos Q le tocan el cuerpo...
Recurren a la brusQuedad...
Y ella se abalanza contra su cuello para poder oler su aroma...
El embriagador aroma d su piel...



Él muerde sus heridas y ve en sus ojos cómo se retuerce su interior...
Sus besos se deslizan pos su vientre...
Sus dedos aprietan suavemente el lóbulo de sus orejas.

La presión hace mella en su pecho...
Su corazón estalla en un incesante bombeo...
Frenético y desconcertado...


Sus manos aguardan la salida de un sol Q no volverá a oír el grito de un extraño sollozando en silencio el nombre d un ruiseñor sin caricias...

lunes, 27 de octubre de 2008

La oscura experiencia de tu amor...



Me estremecí al descubrir su voz en la oscuridad, al sentir su respiración serena tras mi nuca.
Sus palabras seducían mis oidos mientras me rodeaba la cintura con sus brazos.
Su lengua acariaciando mi lóbulo, sus labios recorriendo mi cuello, sus manos palpando mis muslos...
Me encontraba de espaldas a él, totalmente perdida entre sus caricias y sus mordiscos. Me encontré echada sobre un lecho de lo Que creo eran pétalos, ya Que eran aterciopelados y con un aroma fresco...
Ante mis ojos, surgió una perfecta luna totalmnte pura, acompañada por peQueñas estrellas centelleantes Que me miraban desde aQuel infinito cielo...
Su gélido aliento me atravesó la piel y me congeló la sangre en las venas...
Su sabor era exQuisito y maldita sea la hora en Que lo probé...
Una adicción, una jodida adicción...
Tan dulce...

Su mano me liberó de las cadenas de una inmensa soledad, sacándome de las sombras, volviendo a revivir un corazón polvoriento, recubierto de telarañas y cansado de latir...
Hoy la luz de sus ojos son los Que iluminan el sendero de mi vida y su voz, la única música Que inunda mis oidos...

lunes, 20 de octubre de 2008

El fondo de mi armario...


Su cuerpo era un alarido místico Que encerraba tras unos grandes ojos oscuros Que ardían en incertidumbre...
La magia de sus palabras me transmitía a otro mundo, más bello y colorido, Que nunca jamás había contemplado en la mente de otro ser...
Su boca era un don Que le concedieron los Dioses, ya Que sus manos eran torpes en las caricias...
Aquella sonrisa Que relucia con el fulgor de un metal bajo las cristalinas aguas de las islas más exóticas....

Sus dedos recorrieron mi mejilla y casi me dolió su contacto...
No podía separarme del calor de su piel y sus labios, curvados en un leve gesto amable, eran hipnotizadores...
La línea de sus manos es tán seductora, tan pronunciada y delicada Que me da miedo borrarlas cuando entrelazo la mía con la suya...
Sus pestañas rizadas e incluso más largas Que las mías resultan hermosas...

Todo eso...
Todo su ser...
Está escondido en el fondo de mi armario, junto con la niñez Que perdí y el recuerdo de mis ancestros....
Con el miedo a la soledad Que guardo...
Con la oscura revelación de una única fuerza en mi interior...

viernes, 10 de octubre de 2008

Impossible

-Buenas noches...- me senté en el suelo, junto a él.

-Hola peQueña! - se giró hacia mi y me puso una mano sobre la rodilla, para apretarla levemente. -¿Cómo estás?

-Estoy, Que es demasiado ¿y tu, cómo estás? - dije sin dejar de mirar al horizonte.

-Bien...Siempre pueden ir las cosas peor, asi Que no me Quejo. - me contestó con un tono divertido pero triste.

-Estupendo... - mi voz se convirtió en un susurro y mi mirada estaba absorta en la belleza de los rayos de aquel atardecer.

Me miró y me sonrió y el mundo volvió a brillar. El sol , Que ya se marchaba, no era rival para la luminosidad de aQuel gesto. Su brazo, protector, me rodeó los hombros y con la otra mano, agarró la mía, Que descansaba sobre el muslo.

-Puedo sentirte peQueña. Puedo ver lo Que hay tras tus ojos, lo Que desea hacer tu corazón... Noto hasta las palabras Que se te Quedan en la garganta, miedosas de salir, de ser escuchadas...

No daba crédito a lo Que oía. No podía ser Que fuera él Quien me dijera lo Que sentía.
No Quería darme cuenta...
No podía ser...
Estar enamorada de él...
Eso solo pasaba en las películas: Mejores amigos Que se gustan y se enamoran....

En mi vida de adolescente jamás me enamoré de mi mejor amigo...
Depender de alguien Que resulta casi imprescindible en mi vida...y Que se convierta en alguien aún, si cabe, más importante...
Era una verdadera locura...
Pero ahí estaba él, agarrándome por el mentón y leyéndome el corazón...

-Antes de irme, Quiero darte un peQueño regalo. - yo seguía mirándole, con los ojos húmedos y los puños apretados. Se acercó y me besó.

Sus labios eran la fusión de la fruta fresca, sabrosa y nutritiva. Anhelaba aQuel momento desde hacía mucho tiempo, pero nunca Quise darme cuenta.

-Quédate con mi sabor en los labios, porque volveré por él...

martes, 7 de octubre de 2008

El olor de la arena mojada le hacía recordar las largas noches Que pasó junto a ella...
La mirada perdida en el horizonte se alejaba hasta chocar con las estrellas, más allá de sus propios sueños...
Intentaba volar pero el reflejo de la luna en el mar le distraía y cada día la miraba con más y más pasión...
Creyó poder librarse de sus ojos, de su boca y su sabor...
El aroma de su cuerpo en las sábanas no lo dejaba dormir, sentía su cabello acariciándole los hombros, de la misma textura Que la seda...

Optó por seguir las huellas en la arena, Que se alejaban lejos de él, de aQuél paraíso donde tantas veces le susurró Que la amaba...
La dejó marchar, aun deseando su corazón...
Solo anhelaba un rayo de sol en aQuella oscuridad, la luz de las estrellas era tan fría...